Ellos nos dan tanto y lo único que piden a cambio es un poco de amor. Que los acaricies, sino mirad como se restriega contra mi mano más de una vez. Que los alimentes, juegues con ellos, los cuides cuando se pongan malitos… Con eso, con tenernos a nosotros son felices.
Nosotros somos todo su mundo para ellos, porque somos quien siempre estará a su lado en todo momento. Confían en nosotros, y lo único que saben hacer algunos humanos es herirlos a pesar de que no piden tanto y no hacen nada malo. Sólo necesitan un hogar, alguien a quien puedan llamar «Familia».
