PRIMEROS PASOS CON SABOR A CARAMELO ✏🍬

A los sanitarios nadie los prepara para llevar el dolor ajeno, ni para trabajar con la muerte cara a cara.

Y así fue como aprendió a sonreír, llorando. Decidió que iba a llevar su mejor sonrisa a las habitaciones de los hospitales donde trabajase. Por que, por extraño que pueda resultar, compartir un momento de dolor con otro ser humano a través del humor
resulta muy hermoso, y a veces con amoxicilina no basta, el cuerpo se cura, pero el alma sigue rota.

Las risas nos acercan a las personas, y a los pacientes los hace emocionalmente fuertes y libres para decidir cómo afrontar su dolor.

AQUÍ OS TRAIGO UN PEQUEÑO FRAGMENTO DE MI LIBRO. ¡¡ESPERO QUE OS GUSTE TANTO COMO A MÍ!!

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